Los chequeos médicos que realmente necesitas

Un persistente dolor de cabeza, aumento en la sed o el hambre; pérdida de peso, fatiga inusual o insomnio podrían ser señales que envía el cuerpo para alertar alguna falla. Cuando estos malestares son leves o poco frecuentes, suelen pasar desapercibidos, lo que puede implicar un riesgo grave a la salud.

Por ejemplo, la hiperglucemia, la hipertensión y las hipercolesterolemias son consideradas asesinos silenciosos, pues no presentan síntomas evidentes, sólo se detectan mediante una revisión clínica en consultorio y con análisis de sangre.

Si estas condiciones están presentes y no se les controla, pueden derivar en diabetes mellitus, cardiopatías isquémicas y accidentes cerebrovasculares, que junto con algunos tipos de cáncer representan las principales causas de muerte en la población mexicana, según datos de la Secretaría de Salud.

“Un chequeo médico de rutina permite detectar enfermedades en fases tempranas, cuando los tratamientos son más efectivos, cortos y baratos”, dice César Ayala, internista y alergólogo de práctica privada.

Un diagnóstico temprano se traduce en vida. “Una persona con prediabetes se controla para mantener una buena calidad de vida, mientras que alguien que ya es diabético, tiene que aprender a vivir con la enfermedad y a prevenir complicaciones y secuelas incapacitantes”, señala Armando Arredondo, investigador titular del Instituto Nacional de Salud Pública.

Una revisión médica básica comienza por evaluar el peso y la presión sanguínea y hacer análisis de orina y sangre, así como un electrocardiograma, una radiografía de tórax y una ecografía abdominal.

Los análisis de sangre (biometría hemática y química sanguínea) determinarán si el paciente sufre anemia, tiene problemas para controlar la cantidad de colesterol, triglicéridos o azúcar, entre otras cosas. La radiografía de tórax y la ecografía abdominal detectan problemas específicos en los órganos internos.

La edad del paciente, su género y su historia clínica familiar determinan la necesidad de revisar otros aspectos particulares.

Si no existen riesgos hereditarios o se padece algún mal congénito que ya la tenga en controles y tratamientos previos, la mujer en esta etapa puede acudir a control clínico cada dos años y revisar:

  • Historia clínica personal y familiar (antecedentes de enfermedades en padres, tíos y abuelos).
  • Resumen de antecedentes de enfermedades de la niñez y juventud.
  • Registro de la edad de la primera menstruación y regularidad de los ciclos.
  • Registro de embarazos (llevados a término e interrumpidos)
  • Examen médico general y de laboratorio (medición de glóbulos rojos, blancos, colesterol y glucemia; función de hígado y riñones).
  • Medición de peso y estatura.
  • Control de presión arterial.
  • Electrocardiograma.
  • Examen mamario y ginecológico con papanicolau y colposcopía.
  • Actualización y administración de vacunas necesarias (difteria, tos ferina y tétanos; la antitetánica y antidiftérica de refuerzo cada 10 años)
  • Dependiendo de su estilo de vida, puede necesitar exámenes para buscar infecciones como sífilis, clamidia y VIH, entre otras.Básicamente requieren el mismo control y análisis que una mujer en este periodo, intercambiando los exámenes ginecológicos por los urológicos.
    • Historia clínica personal y familiar (antecedentes de enfermedades en padres, tíos y abuelos).
    • Resumen de antecedentes de enfermedades de la niñez y juventud.
    • Examen médico general y de laboratorio: Colesterol  y prevención de cardiopatía (cada 5 años desde los 34), diabetes, problemas renales, gástricos y urológicos. Si tiene antecedentes familiares de estas enfermedades, la revisión será anual desde los 20. Medición de peso y estatura.
    • Control de presión arterial.
    • Electrocardiograma.
    • A los 19 años, vacuna contra el tétanos, difteria y tos ferina. Aplicar antitetánica y antidiftérica de refuerzo cada 10 años.
    • Dependiendo de su estilo de vida, puede necesitar exámenes para buscar infecciones como sífilis, clamidia y VIH, entre otras.Con los cambios hormonales y el paso de la edad fértil a la menopausia (de los 40 a los 50), los controles médicos y de laboratorio de la etapa anterior deberán efectuarse cada año. Además, deben incorporarse otros estudios:
      • Prueba de esfuerzo ergométrica para el sistema cardiovascular (cada dos años).
      • Radiografía de tórax (cada dos años si no fumas, anual si eres fumadora).
      • Control carotídeo con ecodoppler para detectar posible endurecimiento de las arterias periféricas. Cada 4 años en premenopausia y cada dos años posmenopausia, pues con los cambios hormonales aumenta el riesgo de padecer accidentes cerebrales isquémicos o cardiovasculares.
      • A los análisis ginecológicos y mamarios se le agregan la mamografía y la densitometría ósea a partir de los 40.
      • Control gastrointestinal con gastroscopía y colonoscopía cada 5 años.
      • Se recomienda ecografía abdominal para evaluar órganos internos como hígado, riñones, páncreas, útero y ovarios.La hipertensión, la glucosa y el colesterol altos no producen síntomas sino hasta que la enfermedad está muy avanzada. Además de los puntos de la etapa anterior, deben incorporarse:
        • Prueba de esfuerzo ergométrica para el sistema cardiovascular (cada dos años).
        • Examen para detección de cáncer de próstata: antígeno prostático específico en sangre, a partir de los 40.
        • Exámenes para prevención de cáncer colorrectal (entre los 50 y los 75). Coprológico anual y colonoscopía cada 10 años.
        • Radiografía de tórax (cada dos años si no fuma, anual si eres fumador).
        • Densitometría ósea anual a partir de los 50.
        • Se recomienda ecografía abdominal para evaluar órganos internos como hígado, riñones y páncreas.La visita al médico tendrá carácter de urgente si existe alguno de los siguientes signos:
          Podrías tener diabetes mellitus si tienes mucha sed y hambre, has perdido peso, la cantidad de orina al día ha aumentado, tienes visión borrosa y sientes que has sufrido más infecciones de lo normal, en fechas recientes.

          Podrías ser propenso a sufrir un infarto al miocardio o un accidente cerebral si tienes dolores de cabeza recurrentes, pesantez y mareos, pues aunque el colesterol alto y la hipertensión arterial, factores que pueden derivar en problemas vasculares, suelen ser asintomáticos, algunos pacientes han referido esos malestares.

          Podrías padecer una enfermedad renal crónica si has sentido una debilidad marcada e injustificada; edemas (acumulación de líquido) en diferentes partes del cuerpo; hinchazón de piernas, disminución en el volumen de tu orina, pérdida de apetito, hipo y náuseas permanentes.

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